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Dunia Espinoza

Llegué a la consulta nutricional con Sofi hacia finales de noviembre de 2015. A causa de una ruptura y experimentando un duelo profundo había perdido algunos kilos, esto, en alguien pequeña y delgada, era notorio. Una tarde al volver del trabajo a casa, me percaté que podía sacarme los pantalones sin desabrocharlos, luego me vi a mí misma en una fotografía de cuerpo completo al lado de mis amigas y supe que había dejado de verme saludable.

He sido una mujer delgada toda mi vida, sin embargo, después de convertirme en madre, nunca más logré alcanzar los 50 kg. Acostumbrada a atender diversas cosas al mismo tiempo, empleada de tiempo completo, madre de tres y nuevamente estudiante universitaria, vivo como conectada a una corriente de 220V y, creo tener un metabolismo acelerado.

Aunado a eso, cuento con un diagnóstico de enfermedad celíaca, lo cual no solo complica mi alimentación, sino que también me acarrea dificultades para absorber el hierro, por lo que fácilmente sufro de anemia.

Con mi tristeza, mis condiciones de salud y mi delgadez llegué donde Sofi, quien me recibió con una escucha activa y empática, transmitiéndome su optimismo con respecto a los resultados que obtendríamos, poniéndome una primera meta alcanzable y dándome un plan de alimentación ajustado a mis necesidades y realizable.

Sé que muchas personas buscan ayuda en materia de alimentación, con el objetivo de perder peso y, con ello, mejorar su salud. En mi caso, necesitaba ganarlo, también por salud, porque de acuerdo con las mediciones, todos mis rangos estaban por debajo de lo esperado, para una mujer de mi edad y mi talla. Ya había escuchado que subir de peso podía ser difícil, pero no fue, sino hasta que me zambullí en la tarea que está se me reveló titánica.

Con tiempo, paciencia, las modificaciones y recomendaciones que Sofía fue dándome mes a mes, y mi compromiso conmigo misma logramos (sí en plural, porque siempre la sentí a mi lado) llegar a un peso adecuado y en ese fue el momento de enfrentarme a lo nunca hecho: el ejercicio con el fin de aumentar y fortalecer mis músculos. No pensé que me fuese posible tener la disciplina suficiente para adquirir un hábito deportivo, pero lo cierto es que los resultados lo han alimentado. Ya tengo cinco meses saliendo a caminar dos o tres veces por semana aproximadamente, esto se traduce en 60 caminatas de, al menos una hora. Cada una. Esto es también producto de mi paso Healthy Way Nutrition Center.

Llegar a la consulta de Sofi me ha dejado muchos aprendizajes y ganancias (de peso, salud, nuevas prácticas). Durante el tiempo que le tomó a mi corazón sanar, mi cuerpo también se recuperó y para ello su presencia, su don de motivación, su sonrisa honesta y sus conocimientos se convirtieron en la mejor receta de mi plan de alimentación.